Gasta mejor, ahorra más: El secreto de unas finanzas inteligentes

A menudo se piensa que la única manera de mejorar nuestra calidad de vida es aumentando los ingresos. No vengo a romantizar la pobreza, para nada. Pero realmente, si una persona usa el dinero de forma adecuada y consciente, gasta mejor, y el ahorro llega de manera automática.

Ahí radica la clave para unas finanzas personales inteligentes: no solo en cuánto ganas, sino en cómo administras lo que tienes.

Una persona que gana 500 dólares al mes, o su equivalente, y administra su dinero de forma incorrecta—es decir, vive por encima de sus posibilidades (que, por cierto, la mayoría de las veces es por un tema de apariencias, y por ende de una baja autoestima)—tendrá la misma conducta con un sueldo de 1,000 dólares, el doble, o sea seguirá viviendo al límite.

Por qué no depende tanto de cuanto gana, sino de cómo lo gasta.

Por eso, es común ver cómo muchas personas que reciben dinero de golpe (se sacan la lotería o heredan una gran suma) terminan, en su mayoría (más del 70%), en la misma situación o peor que antes de recibirlo.

Reitero, por si no quedo claro: en la mayoría de los casos, es un tema conductual, no de ingresos.

gastar mejor, el dinero
Foto de Frugal Flyer en Unsplash

Según un estudio de Bankrate (2023), el 57% de los estadounidenses no tiene suficientes ahorros para cubrir un gasto inesperado de $1,000. Y estamos hablando de la primera economía del mundo, y la más fuerte por demás, ya ni hablar de lo que sucede en Latinoamérica.

El problema no siempre es cuánto ganas, sino cómo gastas tu dinero. Y problemas hay en cualquier lugar del mundo, que en temas financieros vienen a partir de la poca educación que tenemos al respecto.

¿Se pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo, es decir, gastar el dinero de forma inteligente y obtener nuevas fuentes de ingresos?

Por supuesto, y sería el escenario ideal. Y lo sugiero, pero…

Siendo pragmáticos, la realidad es que aprender a gastar el dinero de manera eficiente es algo que sí está al alcance de todos, es algo que podemos mejorar y aprender hoy mismo, mientras que la obtención de nuevas fuentes de ingresos podría ser «difícil», dependiendo de tu punto de partida.

Aun así, antes de enfocarte en generar más ingresos, lo primero es organizar tus finanzas y mejorar la forma en que gastas el dinero. Si no tienes control sobre cómo usas lo que ya tienes, ganar más dinero no resolverá el problema, estoy completamente convencido.

No es lo mismo que una persona con ciertas habilidades y edad decida emprender la búsqueda de un ingreso extra a que lo haga alguien que apenas logra mantener un empleo y quizá no posee ninguna habilidad específica.

Por ejemplo, alguien que sabe inglés podría dar clases particulares a familiares y conocidos o brindar ese servicio a través de plataformas en línea. En cambio, para alguien sin habilidades concretas, el proceso es mucho más complicado. A esto me refiero al decir que depende el punto de partida.

Sí, se puede desarrollar una habilidad desde cero, por supuesto, y yo abogo por ello, pero no quita que sea un camino más difícil y que requiera mucho más tiempo.

Y ciertamente, soy de los primeros en abogar por adquirir nuevas habilidades. De hecho, en vibloner enseño cómo aprender y monetizar habilidades digitales como:

  • Redacción y copywriting
  • Diseño gráfico y web
  • Programación
  • Implementación de WordPress
  • Hosting y servidores VPS
  • Marketing digital y publicidad
  • Creación de contenido

Todo lo relacionado con el mundo digital es el futuro, o más bien el presente, procura aprender algo que se relacione a lo digital y internet. Y son habilidades que yo mismo he aprendido con esfuerzo y tiempo, con mis propias limitaciones, pero que hoy me permiten generar ingresos y colaborar con otros a hacer lo mismo.

Incluso, aunque no practique algunas de ellas, sé que son grandes oportunidades en la era digital.

Para ahorrar más, yo sugiero empezar con lo que está bajo nuestro control en este momento, que es el gasto.

¿Cómo optimizar los gastos para ahorrar más dinero?

Es muy chistoso cuándo le enseño a las personas que con 100 dólares, o su equivalente en pesos podrían gastar de forma mucho más inteligente y hasta obtener más cosas. Todo esto se debe a una inteligencia a la hora de gastar, y es precisamente lo que quiero mostrarte.

Según mi experiencia dónde más se gasta el dinero de forma inadecuada, es en la alimentación, transporte, y servicios contratados (Internet, Netflix, suscripciones de todo tipo) en estas categorias se puede apreciar el mismo patrón de conducta, gastamos mucho y la mayoría de veces, es un sin sentido.

Cuando no somos conscientes a la hora de gastar, podemos caer en este error de pensar que no existe el mañana y que todo es para hoy, y realmente es un tema de educación financiera que no tenemos, y aprender a hacer los «numeritos» cómo yo le digo.

Ejemplo 1 – Compra en el supermercado

Una persona que va al supermercado y gasta 200 dólares debería priorizar la compra de alimentos en los que predomine la naturaleza, es decir, comida real.

Sé muy bien que unas costillitas ahumadas o precocidas son deliciosas, sobre todo con esa salsa importada directamente de Alemania. Y no está mal querer consumirlas, el detalle está en la frecuencia y la cantidad. Y también entender si nos lo podemos permitir.

Es precisamente en los alimentos reales, de origen vegetal o poco procesados (aunque hay procesados altamente beneficiosos, como el aceite de oliva extra virgen) donde podemos ahorrar mucho dinero. No siempre serán tan sabrosos como los productos listos para servir, pero te invito a que la próxima vez que vayas al supermercado «hagas tus numeritos» y compares el costo real de un alimento frente a otro, solo haz la prueba pa’ que veas.

No soy adivino, pero te darás cuenta de que mientras más real y saludable es la comida, más económica resulta, contrario al mito de que comer saludable es más costoso o más caro, que eso es tema de otro artículo, por cierto. Y mejor no entro en el tema de bollería, embutidos y demás… que son muy, pero muy costosos cuándo logras calcularlo, porque si no, no termino hoy.

Ejemplo 2 – Pagar por el servicio de internet

Hace no mucho tiempo, asesoré a una persona en la reducción de sus gastos. Al analizar su presupuesto—gastos fijos, variables, pequeños gustos y demás—descubrí que pagaba demasiado dinero en servicios de internet.

Esta persona tenía:

  • Internet móvil con un costo de 30 dólares al mes.
  • Internet, tele cable y teléfono en casa por 70 dólares al mes, con velocidades excesivas para su consumo.

Por ejemplo, si solo utilizas internet para ver videos y navegar, no necesitas más de 20 MB de bajada si tienes fibra óptica. Esta persona tenía más del doble, pagaba más por algo que no le era de utilidad.

El problema era que, en su trabajo, solo usaba internet para enviar dos o tres mensajes y, además, la empresa ya le proporcionaba conexión. Sin embargo, mantenía su plan móvil por costumbre y «por si acaso» ocurría alguna emergencia.

La solución fue clara:

  • Cancelar el internet móvil, y utilizar paquetes de internet que puedes comprar a tu conveniencia.
  • Reducir el plan de internet en casa.

Con estos dos cambios, esta persona ahorró la mitad de los 100 dólares que pagaba mensualmente, es decir, 50 dólares al mes.

Si lo vemos en perspectiva, en un año esto representa 600 dólares de ahorro.

¿600 dólares al año es poco o mucho?

Depende de quién lo vea. Para alguien que gana 500 dólares al mes, 50 dólares representan el 10% de sus ingresos, lo cual es significativo.

Este es solo un ejemplo de cómo una pequeña decisión puede generar grandes ahorros a largo plazo.

Aprovechar las oportunidades y lo que tenemos a mano

Te diré algo, y quizá sea un secreto a voces: soy fan de las instituciones bancarias. A mí, particularmente, solo me han brindado bienestar, facilidad y riqueza. En parte, esto se debe a que desde hace mucho tiempo me he educado en temas financieros, y relacionados, lo que me ha permitido aprovechar las oportunidades que ofrecen.

Haciendo alusión a los dos casos anteriores, podemos ver cómo una buena planificación financiera marca la diferencia.

Por ejemplo, en el caso del supermercado, una persona podría solicitar una tarjeta de crédito que le ofrezca algún tipo de beneficio o descuento en sus compras. En gran parte de Latinoamérica y en los Estados Unidos, existen muchas opciones de este tipo.

Sin ir más lejos, mi tarjeta de crédito actual me devuelve un 7% de descuento en uno de mis supermercados favoritos. Esto significa que alguien que gasta 200 dólares al mes en el supermercado, recibiría sin costo adicional unos 14 dólares en reembolsos. Ósea es dinero gratis, ni más ni menos.

Ojo con esto: las tarjetas de crédito tienen un funcionamiento que debes comprender antes de adquirirlas. Sin embargo, desde ya te digo que, siempre y cuando pagues en la fecha indicada y las uses para comprar cosas que realmente necesitas (y que de todas formas ibas a comprar, como el supermercado), nunca tendrás ni un solo problema ni pagarás un centavo de interés. Sólo te hace falta educación, y creo que puedo colaborar contigo en ese aspecto.

En el mundo hay millones de personas que ya le sacamos el «jugo» o el provecho a las tarjetas de crédito. Todo se trata de educación y comprensión. Si las usas inteligentemente, pueden ser una herramienta poderosa para optimizar tus gastos y mejorar tu salud financiera.

Sin pagar comisiones ocultas ni hacer nada diferente, simplemente por aprovechar una oportunidad disponible.

Y piensa en perspectiva: con esos 14 dólares, si decides no ahorrarlos, podrías cubrir completamente el pago de Netflix o Spotify durante un mes. Es decir, solo por usar una tarjeta de crédito adecuada a tus necesidades, podrías obtener gratis uno de tus servicios favoritos para ver películas o escuchar música.

Ahora, si en lugar de gastarlo lo ahorras, ¿cuánto sería al año? 14 dólares al mes suman 168 dólares al año. Y si esto lo aplicas a otras áreas de tu vida financiera, imagina el impacto positivo que puede tener en el largo plazo.

Podrías destinar ese dinero a estudiar, por ejemplo, cursos en línea que te permitan adquirir nuevas habilidades para generar más ingresos o para desarrollar aún más alguna habilidad que ya tengas.

Y no siempre tiene que ser algo productivo. También podrías usarlo para disfrutar de una experiencia, una excursión a un lugar local o incluso como base para planear un viaje.

Las posibilidades son literalmente infinitas, pero cuando piensas de esta manera, comienzas a ver el gasto de forma más consciente y lo gestionas mejor cada vez. Eso sí, requiere educación y esfuerzo.

Las personas que planifican sus gastos, tiene un 35% más de ahorro cada año, así lo demuestra un estudio de la universidad de Standford.

Para un gasto inteligente, existen un par de cosas que podrías considerar:

  • Planifica las cosas que quieres comprar, primero planifica y después gasta
  • Hacer una lista de compras, antes de ir al supermercado preferiblemente.
  • Una lista de compras de año, podrías a modo de experimento anotar regalos, y otras compras que quieres hacer a lo largo del año.
  • Compara precios, y también compara productos, a veces no necesitas lo más novedoso, ni lo más costoso.
  • Compra por calidad antes que cantidad, pero que no te engañe la apariencia a veces hay productos económicos de muy buena calidad.
  • Elige comida real para tu dieta, te aseguro es mucho más económica y además mejor para la salud (prioriza legumbres, vegetales, y granos integrales).
  • Verifica que tanto usas tus suscripciones, a menudo tenemos varias suscripciones y no le sacamos provecho.
  • Elimina gastos innecesarios y reduce gastos, siempre que se pueda claro esta.
  • Hacer un presupuesto personal ideal para ti, y además pon el ahorro cómo un gasto (básicamente es una técnica para ahorrar primero que nada).

Todo esto no se trata de gastar únicamente de un gasto inteligente, sino hacerlo de una mejor forma. Considero, y lo repito por séptima vez creo, cuándo gastamos de forma inteligente, ponderada, consciente, logramos más cosas con el mismo dinero, y también podemos ahorrar.

Creo conveniente recalcar que las finanzas personales son como tu huella dactilar, es decir, son únicas y propias. Lo que me funciona a mí no necesariamente tiene que funcionarte a ti.

Si bien es cierto que hay similitudes en muchas áreas de la vida financiera de la mayoría de las personas (por ejemplo, la mayoría gasta más dinero en alquiler, alimentos y transporte), cada situación es distinta.

Lo más importante es que adaptes cualquier sugerencia a tus propias convicciones y analices qué es lo que realmente te favorece. Incluso, podrías mejorar una idea o estrategia en función de tu propia realidad, estoy seguro.

Hoy es el día para aprender a organizar tus finanzas personales.

Nos vemos, o nos leemos, palabra. — Daury

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