5 errores financieros comunes y cómo evitarlos para asegurar tu futuro

Errar es de humanos, gran dicho, y gran verdad. Sin embargo tenemos disponibles muchas herramientas para cometer la menor cantidad de errores posibles, y realmente aunque requiere esfuerzo, podemos lograrlo. Los errores financieros podrían ser fatales para nuestra vida cotidiana, y te explicaré el porque.

La administración del dinero a menudo tiene complicaciones, y ocurren principalmente por la falta de una educación financiera saludable. En ese mismo tenor, las finanzas personas en tus 20s supone una gran ventaja si las desarrollas de una forma adecuada, y equilibrada. Por eso mismo, hoy quiero hablarte de errores financieros comunes que podríamos cometer en una edad adulta joven, y también cómo podrías evitarlos.

La importancia de tener finanzas personales saludables radica en que nos permitirá usar nuestros recursos disponibles en el momento de una forma más eficiente, y también más prudente.

El dinero presenta muchas conjeturas complejas para su correcta organización y/o planificación, y esto depende enteramente de nuestros conocimientos sobre el tema, y también la interpretación que le damos a dichos conocimientos.

dinero en mano finanzas

No tener un presupuesto

Sin lugar a dudas, el presupuesto es la base de todo en cuanto a finanzas se refiere. A parte de que es un eje fundamental el hecho de planificar nuestros gastos de acuerdo a nuestros ingresos, también nos permite visualizar, medir y mejorar nuestra relación con el dinero.

Hacer un presupuesto personal es tan sencillo como establecer montos y frecuencias de nuestros ingresos, registrar cada gasto que hacemos y hacer una simple resta para saber si vamos por buen camino y nos ajustamos a un nivel de vida acorde con nuestros ingresos. Eso sí, el balance debe ser positivo, es decir, que nos sobre dinero al final del mes, o al menos, sería lo ideal.

El presupuesto en finanzas tiene una parte fácil, que es la de los ingresos, puesto que normalmente nosotros recibimos uno o dos ingresos en el mes, y más nada.

La parte compleja viene con los gastos, y si prestas atención a mis palabras, en cada ocasión que tengo la oportunidad menciono que el gasto es donde se encuentra el truco de «saber cómo se le entra el agua al coco».

En mi opinión, una persona que aprende a gastar el dinero automáticamente ahorra. Si no, fíjate en lo que muchos ciudadanos exigimos a los gobiernos o estados: que dejen de gastar el dinero a diestra y siniestra. Hay un despilfarro en todas las instancias del Estado, y eso nos molesta mucho.

De igual forma, en nuestra vida personal, el secreto está en aprender a gastar el dinero.

El presupuesto, se puede hacer muy sencillo, lo reitero, y también se puede complicar con formulas y medición inteligente con aplicaciones o una hoja de calculo. Mi sugerencia es la siguiente:

  • Lista todos tus ingresos en la parte superior de una hoja, podría ser física o digital no hay problema con eso. Lo importante es hacerlo.
  • En la parte del medio, vamos a incluir diferentes categorías de gastos y nuestro monto objetivo para cada una. Es importante mencionar que muchos gastos ya son fijos, es decir, no hay mucho que analizar. Entre ellos están el alquiler, el teléfono e internet, o la membresía de un servicio de streaming como Netflix, Prime Video o Spotify. Debes ser lo más honesto posible y categorizar cada gasto. Para hacerlo, puedes valerte de tu memoria o revisar el estado de tu tarjeta de crédito o débito.
  • Al final de la hoja, tendremos un balance donde simplemente restamos nuestros gastos de nuestros ingresos. Esto nos dará un resultado positivo o negativo. Idealmente, debería ser positivo, es decir, que nos sobre dinero al final del mes.

Por ejemplo:

A mí me encanta expresar en porcentajes cuánto representa cada gasto respecto a los ingresos. Esto nos da una perspectiva más amplia de dónde y cómo estamos gastando el dinero. Además, nos ayuda a tomar decisiones más informadas a la hora de reducir gastos. Por ejemplo, podrías evaluar si es posible disminuir tu gasto en internet, entre otros. Eso se logra simplemente visualizando los porcentajes, al menos eso pienso yo.

Pero esto último realmente es algo opcional aunque te sugiero encarecidamente que lo intentes, puedes utilizar hojas de calculo o la inteligencia artificial como ChatGPT, Claude, o Gemini para que ellos lo hagan por ti. Obviamente tu debes decirle los datos.

Un truco para ahorrar más es establecer el ahorro como un gasto y colocarlo en primer lugar. Definir un objetivo no solo nos ayuda a aprender a gastar, sino también a ahorrar más. Por ejemplo, si destino un 5% de mis ingresos al ahorro, que equivale a 1,200 pesos, y además logro ahorrar otro 3% al final de mi balance, es decir, 720 pesos, en total estaría ahorrando un 8% de mis ingresos.

Esto demuestra que, al aprender a gestionar mejor nuestros gastos, podemos incrementar nuestro ahorro de manera deliberada. Con el tiempo, este hábito solo mejorará si gastamos nuestro dinero de forma inteligente y consciente, siempre con el propósito de fortalecer nuestras finanzas. Es un excelente punto de partida.

Aplica la mejora continua y verás cómo tu vida cambia en pocos meses. Y un presupuesto personal de ejemplo, podría ser algo cómo esto:

ConceptoMonto ($)% de Ingresos
Ingresos24,000100%
Gastos
Ahorro (5%)1,2005%
Alquiler10,00041.67%
Transporte4,50018.75%
Internet1,5006.25%
Streaming8003.33%
Comida3,50014.58%
Salud1,0004.17%
Entretenimiento1,0004.17%
Total Gastos23,28097%
Saldo Restante7203%

No tener un fondo para emergencias

El fondo de emergencias es una cantidad de dinero que tenemos reservada para imprevistos, que podrían ser el despido involuntario, una complicación médica que no cubra el seguro, o también la base para lanzarnos a emprender.

El fondo para emergencias es y debería ser en todos nosotros nuestra primera meta financiera, puesto que no vale de nada ahorrar sin ningún propósito, y que además a la hora de que pase algún imprevisto no tengamos claridad mental sobre que hacer, y de dónde sacar el dinero.

Lo ideal es contar con al menos dos meses de tus ingresos en tu fondo de emergencia. Lo recomendable es entre cuatro y seis meses, y lo óptimo sería un año completo de ingresos ahorrados.

Obviamente, esto depende de muchos factores. Usa el monto que consideres adecuado para tu situación. Si tienes un negocio estable o un trabajo donde el riesgo de despido es mínimo, ahorrar un año de ingresos podría no ser necesario. Por el contrario, si tu trabajo tiene altibajos o tus ingresos son variables, es conveniente contar con varios meses de respaldo para afrontar imprevistos.

En el caso de nuestro ejemplo; la persona gana que gana 24 mil pesos, su fondo de emergencias debería tener al menos 2 meses de sus ingresos, ósea unos 48 mil pesos. Esto es un punto de partida muy bueno, ya luego ir mejorando es primordial.

Aquí entra en juego una matemática sencilla, aunque a veces desalentadora, pero que se alinea con lo que quiero que quienes me brindan el honor de leerme o escucharme practiquen: aprender a gastar el dinero.

Si tomamos el ejemplo anterior, donde una persona ahorra un 8% de sus ingresos, le tomaría 25 meses reunir su fondo mínimo de emergencia.

Sin embargo, si esa persona aprende a gastar mejor y, por ende, a ahorrar de forma automática, podría incrementar su ahorro al 17% de sus ingresos. En ese caso, solo le tomaría 12 meses alcanzar su fondo de emergencia.

Si aún no queda claro: aprender a gastar el dinero es, en mi opinión, más importante que simplemente establecer un monto de ahorro «trending» ya sea el famoso 10% o cualquier otro. Si aprendemos a utilizar nuestros recursos con eficiencia, ahorraremos de forma automática.

Tomar deudas de forma irresponsable

Las deudas no son «buenas» es lo que muchas personas hablan de todos lados, otros las consideran una palanca para nuestro bienestar financiero, y obviamente yo estoy en el segundo grupo de personas.

La verdad es que lo que hace mala una deuda es el motivo para el cuál se usa, más que la deuda per se.

  • Si tomas deudas para irte de vacaciones.
  • Si tomas deudas sin planificación.
  • Si tomas deuda por qué puedes y te lo mereces.

Son sólo algunas de las razones que yo considero, habrá muchísimas más, pero lo que realmente importa es que entiendas que una deuda es una responsabilidad, y muy grande, no importa el monto.

Cada vez que tomas deuda, en realidad estás diciendo: «Quiero esto, no quiero esforzarme en ahorrar y lo quiero ahora, ya.»

Esa mentalidad es destructiva para nuestras finanzas. Es el famoso «porque puedo y me lo merezco», pero en realidad, es un completo sin sentido.

La sugerencia para evitar caer en esta trampa es sencilla, aunque difícil de ejecutar: aprende a esperar y a priorizar lo realmente necesario.

  • Planifica tus gastos, y especialmente si una compra implica adquirir deuda. La planificación es clave no solo para tener control sobre el dinero disponible, sino también sobre tu vida en general.
  • Procura siempre ahorrar primero y gastar después. Por ejemplo, si deseas una nueva consola de videojuegos o un televisor de 500 dólares (o su equivalente en pesos), primero ahorra el dinero y luego cómpralo. Sé que puede parecer difícil, pero piensa en esto: cuando te endeudas, también estás haciendo un ahorro forzado, solo que con intereses y comprometiendo tu futuro. Si puedes pagar una cuota mes a mes, también puedes ahorrar mes a mes para comprarlo sin endeudarte. Solo necesitas cambiar el enfoque.
  • Cuando gastas, no estás gastando solo dinero, sino también el tiempo de tu vida que te toma ganarlo o ahorrarlo. Siempre ten esto en mente y te aseguro que tomarás decisiones más acertadas. Por ejemplo, si una persona gana 24,000 pesos y quiere comprar un televisor que cuesta exactamente esa cantidad (unos 400 dólares), pero solo ahorra el 8% de sus ingresos (1,920 pesos al mes), le tomaría 12 meses y medio de su vida juntar el dinero para comprarlo. Piénsalo. ¿Vale la pena ese intercambio de tiempo y esfuerzo?

Además de considerar el tiempo de vida que te costará, pregúntate si realmente vale la pena destinarlo a ese producto, viaje o cualquier compra.

Si la respuesta es , adelante, hazlo con conciencia y disfruta tu decisión. ¡Yo te apoyo!

Esa persona también podría gastar de forma inteligente y, en lugar de pagar 400 dólares por un televisor, buscar una opción más económica, digamos 300 dólares, o incluso considerar uno usado en buen estado.

Las opciones son muchas, y encontrar la mejor depende de dos cosas: educación financiera y aprender a gastar el dinero con inteligencia.

Creo que ahora ves por qué hago tanto énfasis en aprender a gastar el dinero.

Fíjate bien: lo que más le exigimos a los gobiernos es que administren mejor los recursos y gasten el dinero de forma eficiente.

Pues bien, en nuestra vida personal pasa exactamente lo mismo. Ni más ni menos.

¿Las tarjetas de crédito son un problema?

Uno de los grandes problemas actuales es que muchas personas no comprenden cómo funciona una tarjeta de crédito.

Para que tengas una idea, las deudas por tarjeta de crédito son de las que pagan más intereses en el mundo, con tasas promedio del 60% y en algunos casos superando el 100%.

El problema principal es creer que la tarjeta es un ingreso extra o una extensión del sueldo.

La clave para no tener problemas con las tarjetas de crédito

La planificación en el gasto hace la diferencia, pero hay un truco muy sencillo para evitar problemas:

Usa la tarjeta solo para pagar cosas que ya tenías previstas o que de todas formas pagarías.

Ejemplo:

  • Si todos los meses pagas 1,000 pesos por internet, hazlo con tu tarjeta de crédito.
  • Ese gasto ya estaba contemplado, y hacerlo con la tarjeta solo te facilita la vida.

Eso sí, págala siempre a tiempo y así nunca pagarás intereses ni tendrás problemas financieros.

La sociedad nos lleva a prisas

Vivimos en una sociedad cada vez más consumista y manipulada por diferentes vías para vendernos un estilo de vida ideal y perfecto.

El problema es que todos somos influenciados, de manera directa o indirecta, y en la parte financiera esto es aún más evidente.

  • Mi sugerencia: olvídate de lo que crees saber y aprende todo desde cero.
  • Si la sociedad te muestra cómo disfrutar, aprende tú a disfrutar a tu manera.
  • Si la sociedad te dice qué es la felicidad, busca tu propia felicidad.
  • Si la sociedad te enseña cómo dar un regalo, aprende tú a agradar a las personas que quieres.

Hoy en día, las masas viven bajo la influencia de cosas superficiales, y eso es lo que se promueve y se normaliza.

Pero la verdad es que todo eso es una ilusión.

Aprender por tu cuenta, cuestionar lo que te enseñan y reaprender lo que realmente importa es la mejor manera de no caer en este delirio de bienestar artificial que se nos vende día tras día.

Mis sugerencias y una posible solución

Depende.

Cada uno de nosotros tiene un objetivo diferentes en la vida, eso es cierto. Pero no somos tan diferentes como a veces nos hacen creer.

Piensa en esto:

  • ¿Quién no quiere un cuerpo sano?
  • ¿Quién no quiere ahorrar dinero mes a mes?
  • ¿Quién no quiere ser una mejor persona?

La mayoría compartimos estos objetivos, lo que cambia es el camino que tomamos para lograrlos.

Pero si lo analizamos, las bases son las mismas:

  • Para tener un cuerpo sano, necesitamos hacer ejercicio y llevar una alimentación equilibrada.
  • Para mejorar nuestras finanzas, necesitamos aprender a gastar, ahorrar de forma recurrente y hacer que nuestro dinero trabaje para nosotros mediante la inversión.

El método puede variar según la persona, pero los principios son universales. Los errores financieros vienen a consecuencia de nuestras acciones, a veces son errores que podremos reponer con el tiempo y en un plazo corto, y otros nos aquejarán para toda la vida si no tomamos medidas necesarias, y nos educamos financieramente.

La forma idónea para evitar estos errores, es aprender de los demás. Aprender de los errores ajenos nos da una ventaja y nos permite evitar tropiezos innecesarios.

Es difícil, lo sé. Pero piensa que si no resistes la presión de la inmediatez y la artificialidad con la que la sociedad nos dice cómo debemos vivir y qué es bueno, terminarás cayendo en el mismo error una y otra vez.

Así es, el bienestar financiero no llega por casualidad, sino con esfuerzo, disciplina, persistencia, constancia, planificación y organización. Son muchas cosas, y sí, es difícil. Pero si tú no lo haces por ti, nadie más lo hará.

Como decía el mejor rapero de la historia, para mí:

«Si quieres una mano amiga, empieza por tu propio brazo.» – Canserbero

Nos vemos, o nos leemos, palabra. — Daury

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